martes, 26 de abril de 2011

Semana Santa pasada por agua: ¿sería para lavar los pecados?

Hola queridas y queridos:
Una vez más por aquí, aunque ya sé lo que diréis, que soy como el Río
Guadiana de mi región que aparece y desaparece, pues, en algunos tramos
de su recorrido, se mete debajo de tierra.
Hoy, ya a toro pasado, vamos a reflexionar sobre la Semana santa.
Este año muy pocas procesiones han podido hacer sus estaciones de
penitencia, pues han llevado la susodicha en no poder desfilar con sus
preciosos pasos con las imágenes alegóricas a los pasajes de la pasión
de Cristo o a otros de la Biblia en general.
Por desgracia, en este país que ya no está secularizado, sino que es
secularista, que es muy diferente, pues estar secularizado significa que
hay cosas que competen al campo de la religión y otras que no y ambas
deben estar separadas, mientras que el secularismo no tiene en cuenta a
dios para nada y se apoyan en la todo poderosa ciencia que, por cierto,
no ha encontrado explicación para muchas cosas y que al hombre lo
convierte, si sólo ttrata de depender de ella, en un ser frío, ocultador
de sus sentimientos, en fin una máquina, estos días antaño de
recogimiento y meditación, pues toda religión tiene unos días para ello,
se aprovechan para irse a las playas, ponerse de alcohol hasta las
trancas, o de algo peor, y a conducir haciendo el Fernando alonso,
Webber o Hamilton, grandes pilotos de fórmula 1 de los que prefiero el
último, y a vivir la vida.
Digo yo que año tras año, tras ver que un país católico como éste que,
en tiempos, se decía que era la reserva espiritual de europa, san Pedro,
que parece ser que aparte de tener las llaves del cielo, es quien da o
quita agua, espero que no le haga la competencia a san Isidro, habrá
dicho, se acabó la diversión y la jarana y este año castigados, ni
procesión ni playa.
En fin, bromas aparte, sí que ha sido una Semana Santa pasada por agua
que ojalá lavara muchas cosas de este país, entre ellas las conciencias
de sus habitantes y, si de paso, disolviera la crisis que nos está
afectando, bien venido sea el líquido elemento.
Pues ya sólo me queda desearle a todo el mundo una muy feliz Pascua y
que el año que viene se pueda disfrutar de una Semana Santa algo más
soleada, por lo menos, que la gente recuerde, aunque sea durante unos
pocos días al año, que Dios está ahí.
Un gran abrazo para ellos y besos y, si me dejan, abrazos también para
ellas.

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Facebook: Rafa Gómez.
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