Hola de nuevo:
En primer lugar, deseo pedir perdón por mi prolongada ausencia, pero
esta se ha debido a razones que ahora explicaré.
Me hallo inmerso en una mudanza a un nuevo apartamento, los que me leen
en facebook ya saben de este acontecimiento y los pocos seguidores de
twitter también.
Este cambio de residencia se debe a problemas que he tenido, como tantas
personas, pues, desgraciadamente, esto se está convirtiendo en el pan
nuestro de cada día, de violencia doméstica, obvio contar detalles,
primero porque es algo muy doloroso y, en segundo lugar, todos estos
comportamientos son un calco, es decir, todos se parecen más o menos
como casi gotas de agua.
Pues bien, todos los medios de comunicación te piden que denuncies que
no consientas esos tratamientos vejatorios y tal y cual y eso está muy
bien, hay que hacerlo, pero, eso sí, nadie te advierte de lo duro que es
todo el proceso, la soledad, los juicios de la gente....
En el caso de personas con discapacidad, como no podía ser menos, esto
se agrava, porque claro, añades a tu ya de por sí soledad la que se
produce por lo antes dicho.
Por supuesto ni he tenido ayuda de nadie en la mudanza a mi nuevo
apartamento ni se espera que lo hagan, eso sí, todo el mundo
preguntándote si ya te habías mudado, si ya te habías mudado y si ya te
habías mudado, lo pongo tres veces para que se dé la sensación de hastío
que produce que se metan en tu vida para cotillear detalles digamos
morbosos, pero eso sí, dicen delante de tus narices a otras personas,
por supuesto dentro del club de los digamos "normales" y que, oh
casualidades de la vida, están pasando por un proceso igual al tuyo y
con familiares que les ayudan y poseyendo un buen cochazo o, al menos,
cochecito al uso, que si quieren un vehículo rodado para sus
pertenencias, pues ahí tienen uno, dos o tres.
Pues bien, lectores queridos, ahí nos véis a mi hermana y a mí tirando
de maletas con ruedas o carros de la compra, que en estos menesteres
cualquier cosa que tenga un armazón estable y ruedas vale, por esas
calles de Dios con un calor del diablo y a punto, en ocasiones por mi
parte, de soltar una lagrimilla, no por el dolor del brazo por el peso
que llevas, no, sino por lo insignificante que eres para el todo
poderoso universo de los normales.
Pero como dicen que Dios aprieta pero no ahoga, aquí estamos ya
acostumbrándonos a vivir en nuestro nuevo lugar y a tirar para adelante
como los de alicante que no queda otra.
Bueno, queridos y queridas, gracias por vuestra paciencia y a ver si
cuando me pongan Internet en mi nuevo pisito me conecto con el mundo
exterior más frecuentemente.
Besitos para ellas y abrazos para ellos.
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